La palabra absurdo nace ahora, hace un rato,
no la encontré pero tampoco la buscaba,
no tenia necesidad de ella; pensaba sin palabras,
en las cosas con las cosas.
El absurdo no era una idea en mi cabeza, ni un hálito de voz,
sino aquella larga serpiente muerta a mis pies,
aquella serpiente de madera.
Serpiente o garra o raíz o garfas de buitre, poco importa.
Y sin formular nada claramente,
comprendia que había encontrado la clave de la existencia,
la clave de mis nauseas, de mi propia vida.
En realidad, todo lo que pude comprender se reduce...
A este absurdo fundamental...
Absurdo, una palabra mas, me debato con palabras;
Un gesto, un acontecimiento en el pequeño mundo coloreado de los hombres,
nunca es absurdo sino relativo con respecto a las circunstancias que lo acompañan.
Los discursos de un loco son absurdos con respeto a la situación en que se encuentran,
pero no con respecto a su delirio.
-Quisiera un delirio profundo y secreto de la naturaleza-
pero ante aquella gran pata rugosa,
ni la ignorancia ni el saber tienen gran importancia.
El mundo de las razones no es el de la existencia.

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